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LA PROHIBICIÓN DE LAS CASAS DE APUESTAS EN BRASIL ¿SOLUCIÓN O CORTINA DE HUMO?

01.10.2026

Las apuestas deportivas afectan a los brasileños. El presidente Lula las dejó sin efecto dado que representan un peligro para la población

Por Marcos Guilherme Gomes

El presidente Lula, de cara a las elecciones presidenciales en Brasil, decidió que todas las casas de apuestas regularizadas —conocidas popularmente como bets— quedarán prohibidas de actuar en territorio nacional. Su argumento es que millones de personas están cayendo en la pobreza o incluso perdiendo la vida por causa de las apuestas.

Los famosos tigrinhos, los casinos online y las apuestas deportivas se popularizaron de una manera descontrolada en el país vecino, provocando que las personas se vuelvan adictas a los juegos de azar.

Mientras tanto, 32 de 40 clubes de la Série A y B del Brasileirão son patrocinados por estas plataformas. Las emisoras de televisión y la radio también tienen como patrocinador principal a las mismas bets que dejan a las personas sin dinero, y dependen de ese patrocinio para pagarle a sus empleados. Sin embargo, el presidente, junto con el Ministerio Público brasileño, dio un plazo hasta el 5 de octubre para eliminar cualquier vínculo, ya sea en sitios web o en las camisetas. Ante esto, las empresas no tendrán tiempo para conseguir financiación de otra fuente. Según portales de noticias ligados a los clubes, los presidentes y dirigentes están desesperados con esta situación.

Ayer, el podcast y portal de noticias NE45 publicó una nota en la que afirmaba que el 90 % de sus ingresos provenía de una casa de apuestas y que, sin ella, tendrán que despedir a gran parte de sus trabajadores.

Por otro lado, la prohibición total y repentina rara vez elimina un mercado; por lo general, solo lo empuja hacia la clandestinidad. Mientras que una regulación estricta con impuestos, auditorías y protección al consumidor podría frenar la adicción y formalizar los ingresos fiscales, la medida actual corre el riesgo de crear un mercado negro donde los apostadores sigan operando sin ningún tipo de garantía estatal, dejando además a miles de familias sin su sustento económico de la noche a la mañana.

Esta medida del presidente brasileño, ¿es realmente una muestra de preocupación por su pueblo o es apenas una jugada política ya que las elecciones están cerca? Al mismo tiempo que dice querer ayudar, está llevando a los trabajadores a quedarse sin empleo.

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