LA MAREA ROJA SIGUE SU CURSO
Independiente goza de una estabilidad emocional de cara a lo que le importa: Eliminar a Boca en La Bombonera el próximo lunes. Por la Copa Sudamericana le ganó 1 a 0 a Guaraní, y aguarda el duelo de cuartos de final con mucha expectativa

Por Maximiliano De Vita Lemus
Con un VAR que funcionó a medias a raíz de un desperfecto técnico (sólo se utilizó para mirar algunas jugadas puntuales), Independiente arrancó explosivo como si lo tuviera a Boca en frente. Poco le importó lo que sucedió a su alrededor. Con tenencia y determinación, los dirigidos por Julio Vaccari sacaron a Guaraní del camino y adueñarse de la punta del grupo A. El monopolio de la pelota representó un empuje real contra las necesidades de un rival que vivió muy limitado en el juego, y que además decidió replegarse en su campo bajo el concepto de ser un equipo corto.
Quedó claro que los paraguayos llegaron al LDA REB para defender los 9 puntos cosechados. El Rojo tomó nota de esto porque su obligación era buscar el resultado para que "el depender de sí mismo" sea simplemente una cuestión de actitud. Gobernó el partido. Ahogó a su rival. El frente de ataque respondió a una sinfonía de luz con la naturaleza de la paciencia en el tratamiento del balón.
A los 22 minutos del primer tiempo, la visita tuvo una llegada única y quizás irrepetible: Richard Torales tomó la pelota para irse al arco defendido por Rodrigo Rey. Con lo justo Sebastián Valdez la punteó y así la mandó al córner. La respuesta opuesta fue a los 33, a través de Luciano Cabral quien se activó con un remate potente directamente a las manos de Marcos Giménez luciéndose al tiro de esquina.
A Independiente se le negaba el arco. No le quedó que ser insistente y perseverante ¿Sintió la presión? Si... pero hacía de cuenta que eso no debía interponer sus ambiciones. Era obvio que había que ganar, y sobretodo porque si se perdían puntos en este partido la cosa iba a ser complicada para su grupo. Era una cuestión de esperar su momento. Generó mucho pero le faltaba la contundencia para rubricar la gran respuesta escrita en el primer tiempo. Y fue así que a 7 minutos para el descanso, Diego Tarzia aprovechó su oportunidad y con algo de complicidad de Giménez anotó el único gol del encuentro.
En el complemento, la Marea Roja inundó los sueños de Guaraní mientras una tormenta se aproximaba en el AMBA. Nada cambio. Movilidad, rotación y triangulaciones. Tranquilamente pudo haber terminado en goleada esto. Mientras tanto Vaccari sintió que era el momento. Había que guardar si o sí. El partido con Boca jugó la importancia en su cabeza con más fuerza. Cuidar el semestre era prioridad. Llegaron los cambios. Los ingresantes hicieron su trabajo y los minutos avanzaron a cuenta gotas para confirmar el 1 a 0.
¿Quedó corto el resultado? Si ¿El rival hizo mérito para llevarse algo de recuerdo? La realidad... poco, pero eso fue cuando el Rojo entendió que ya no había necesidad de atacarle con insistencia. La cuestión era regular y no arriesgar demasiado ante el advenimiento de un dolor de cabeza como por ejemplo la de una lesión que lo hubiera marginado para el partido a disputarse en La Bombonera.
Independiente ganó... y lo hizo bien... sin sobresaltos... con dominio y momentos de gran fútbol.... y sobretodo con la efervescencia de lo que viene. El lunes será la batalla esperada por Vaccari y sus muchachos... la historia del fútbol argentino la escribirán dos equipos con realidades distintas, pero compartiendo el mismo deseo: el ser campeón del fútbol argentino para regresar a la Copa Libertadores de América el próximo año.
