DE CHILENA A CUARTOS
Independiente rompió su garganta con un grito soñado. Santiago Montiel le dio el agónico triunfo ante Independiente Rivadavia de Mendoza. Ahora... Boca en cuartos

Por Maximiliano De Vita Lemus
Independiente le abrió sus puertas del infierno a su público ante un sol radiante y con mucho respeto a la tradición: lleno total para un domingo donde nada pudo salir mal. La presión de Independiente Rivadavia era obvia y también estuvo a la expectativa, pero el Rojo apostó por las bandas para profundizar las llegadas. Los centros cayeron y tanto Matías Giménez Rojas como Lautaro Millán se mostraron constantemente al acecho de sus receptores para ser moneda de cambio.
A los 13 minutos La Lepra mendocina tuvo una situación inmejorable: Sebastián Valdez generó un error imperdonable en la salida de Independiente, similar a la jugada que derivó en la expulsión de Elián Irala en el encuentro entre San Lorenzo v Tigre. Fabrizio Sartori robó con astucia, recorrió un par de metros y su remate cruzado dio en el palo derecho del arquero Rodrigo Rey. Posteriormente Millán respondió para los de Avellaneda, y con mucho perfil diestro cruzó un disparo que la salvó Ezequiel Centurión al córner. El mismo Centurión le negó el gol a Santiago Montiel, luego de que el defensor local zafó con elegancia la marca de dos jugadores de La Lepra desde la izquierda de su ataque.
En la segunda mitad, el Rojo la arrancó con todo. Transformó aún más en figura a Centurión, pero lamentablemente tuvo una en dónde no la defendió con honor y gloria. Montiel encontró su revancha. Tomó aire. La observó. La soñó. La midió, Se elevó. Y clavó una chilena soñada por cualquier futbolista desde chiquito. La fe intacta en su pegada para gritarlo con alma y vida en un contexto donde el partido ya les favorecía por el empuje de su gente.
La marea roja inundó las ilusiones del equipo mendocino que aún así luchó e insistió con mucho amor propio. Rodrigo Rey defendió la corona del Rey de Copas con orgullo nacional, y así se consumió una victoria épica que les da la chance de soñar con salir campeón del fútbol argentino después de 23 años.
Para llegar a ello hay que superar en los cuartos de final a Boca, el próximo rival. En La Bombonera y con todo en contra. Serán 60 mil contra 11, y quizás con un par de "murmullos" dando vuelta porque en realidad el "Xeneize" no viene bien. Pero dejemos eso... eso ya será otra historia.
